miércoles, 8 de agosto de 2012

Capítulo 96




-Estás preciosa- Dijo él mientras retiraba gentilmente una silla para ayudarme a sentarme.

-Gracias Michael.

Se sentó frente a mí y sonrió. Tras unas horas, había conseguido organizar una cena de ensueño.  Una mesa perfectamente engalanada en un recóndito paisaje, a unos metros de un gran lago que llamaba la atención por la calma que rebosaba. Ni sonidos procedentes de animales,  ni el sonido procedente del agua al chocar contra las piedras. Nada. Sólo el suave susurro del viento al mover las hojas de los árboles. Unas cuantas velas adornaban aquel maravilloso lugar, dotándolo de una iluminación perfecta, una que sólo podría haberse imaginado en el más bonito de los sueños. Aunque todo aquello palidecía en comparación al hombre que se encontraba sentado a un metro de mí. Michael estaba especialmente guapo aquella noche.

La cena transcurrió con tranquilidad. Una tranquilidad que se había vuelto nuestra aliada desde que me había quedado embarazada, y con la que disfrutábamos en su compañía.

Finalmente, terminamos de cenar. Michael se levantó, caminando hacia donde me encontraba, y me tendió la mano.

-¿Damos un paseo?

No me lo pensé dos veces. Cogí su mano y echamos a caminar, en silencio. Me extrañó escuchar tan pocas palabras de su boca, así que le observé con curiosidad. Su rostro estaba cincelado en una calma absoluta, pero a la vez me dio la sensación de que se encontraba inmerso en sus pensamientos, unos de los cuales a lo mejor yo no era partícipe. Ante el escalofrío que me supuso sólo el pensarlo, le abracé inconscientemente por la cintura. Michael detuvo sus pasos y se colocó frente a mí, mirándome con intensidad, como si quisiese recordar algo de mí.

-Michael… ¿Pasa algo?

Comencé a preocuparme de verdad, esa no era una actitud típica de él.

Esbozó una sonrisa, y acarició mi rostro con suavidad. Cerré los ojos de manera involuntaria ante su roce, aspirando su aroma.

-Isa… Sabes que te quiero, muchísimo, ¿Verdad?

Abrí los ojos de golpe, sorprendida ante su pregunta. Quise contestarle con una broma, pero la seriedad en su semblante me hizo desechar la idea. Así que me limité a asentir, sin dejar de mirarle, intentando descifrar que era lo que le ocurría.

-Prométeme que nunca, jamás, lo vas a olvidar.-Susurró en mi oído.

-Prométeme tú a mí que no olvidarás lo que siento por ti, Michael.

Entonces, en ese momento, sólo durante un par de segundos, sus ojos se volvieron vidriosos, pero no me dio tiempo a preguntar el por qué, pues antes de darme cuenta, Michael me envolvió en uno de sus abrazos, aferrándome con fuerza.

-Nunca- Se limitó a contestar.


-¡Isabel! ¡Despierta! ¿Has visto que horas son? ¡Y aún tienes un montón de cosas por hacer!

¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué estaba pasando? Abrí los ojos, y de repente me encontré tumbada en mi cama, mientras mi madre subía la persiana con rapidez.

Me incorporé, quedándome sentada, con la mirada perdida en algún punto de mi habitación. ¿Dónde estaba Michael? ¿Qué había pasado? Hacía un par de minutos estaba con él en el lago y ahora… ¿Sería cosa de Eric? Imposible. Le habría visto venir. Aunque… Él me había dicho que después de nacer Blanket volvería. Pero no entendía por qué me había hecho regresar tan pronto. ¿Querría hacerme saltar aún más años? Eran demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Pero aún así, estaba segura de que Eric aparecería en algún momento u otro, así que me limité a hacer las tareas domésticas que me fue mandando mi madre a lo largo del día.

No fue hasta después de comer, cuando empecé a asustarme de verdad. Seguía sin saber nada de él. Mi mirada se clavó en un calendario que tenía colgado en la pared. “25 de Junio del 2012”.

No podía ser. Era imposible. Mis ojos se anegaron en lágrimas, aún sin comprender. Me vestí lo más rápido que pude y salí a la calle. Paseé y paseé, durante horas. Buscando algo, o a alguien, sin dejar de llorar. La angustia oprimía mi pecho, no lograba entender nada. Y entonces, vislumbré a Eric en un parque, sentado con tranquilidad sobre un banco.

Corrí todo lo que pude, todo lo que mis piernas me permitieron hasta llegar a su lado. Cuando lo hice, él me observó con la compasión escrita en su semblante.

-Lo siento mucho Isabel.

-No entiendo nada. ¿Dónde está Michael? ¿Qué hago aquí?

-¿Qué es lo que no entiendes? Nada ha sido real. Ha sido todo un sueño.

El pánico me obstruyó la garganta.

-No…

-Sí Isabel, sí. Lo único que hice fue formarte un sueño una noche en la que lloraste mucho por la ausencia de Michael. Me compadecí de ti y quise regalarte un sueño especial que recordases siempre. Pero no hay más. Despertaste y ya se acabó todo.

-Pero Michael…

-Michael no está. Estuvo hace 3 años, pero no ha vuelto. Ha sido todo un sueño.

Apenas fui consciente de cómo se me doblaron las rodillas y caí sobre el suelo, a punto de perder el conocimiento.

-Entonces… ¿Quién eres tú?

-¿Yo? Alguien que simplemente quiso hacerte feliz durante una noche. Sólo eso. Vete a casa. Descansa y recuerda esas horas con cariño, pero no te engañes. Nada fue real.

-¡¡NO!!- Grité con todas las fuerzas posibles. Pero cuando alcé la mirada, me encontraba sola. Eric, o quien se suponía que fuese, había desaparecido.

Así que con la poca fuerza que me quedaba, volví a mi casa. Me encerré en mi habitación y me tumbé en la cama, sin dejar de llorar. Un sueño. No había sido más que un sueño. Pero… Había sido tan real… Volví a sollozar, y enterré mi rostro en la almohada, y tras lo que a mí me parecieron horas, me dormí. 

Pero en aquella ocasión, no soñé. Y algo dentro de mí me decía, que nunca volvería a hacerlo.

3 comentarios:

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  2. que??????????!! solo fue un sueño?!! noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo D': oh me puse a llorar hahaha ojala que no termine así ):
    bueno debo decir tambien que eres una gran escritora, te felicito.. sacas muchos sentimientos a la vez y eso se admira
    saludos

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